LUCIENDO ORGULLOSO LOS POSTGRADOS
Siempre me llamó la atención el tema de los hábitos alimenticios y de su perceptible impacto sobre el cuerpo humano. No es casualidad ver a personas rollizas consumiendo comida chatarra con un semblante de satisfacción y angustia al mismo tiempo o ver a una persona esmirriada comiendo serena y balanceadamente algún pedazo de carne acompañado de una ensalada o máximo de algunos carbohidratos en ración reducida. Indudablemente que algún conocimiento debe haber detrás de las personas que tienen una apariencia saludable en sus cuerpos, en todo caso aprendieron de alguien que les enseñó a combinar los alimentos para conseguir el balance dietético ideal de acuerdo a su actividad diaria. Al interesarme por este tema me dirigÃ, por recomendación de un amigo, hasta un especialista en nutrición con la intención de adquirir hábitos alimenticios más sanos.
Â
           Al llegar hasta la consulta esperé mi turno y a los pocos minutos fui invitado a pasar a consulta. Ya dentro del despacho del nutricionista, y, entrando más en confianza, me comentó que además de su carrera habÃa seguido un postgrado en nutrición además de varios cursos de actualización y de nutrición deportiva tanto dentro como fuera del paÃs. En verdad no hubo necesidad de que me lo comentara ya que las paredes de su consultorio ostentaban varios de estos diplomas anunciándose con brillo propio. Sin duda el doctor estaba orgulloso de su esfuerzo y lo querÃa compartir con sus pacientes. Ya conversando propiamente del motivo de mi visita, se sorprendió gratamente cuando le confesé que no estaba en su consulta por algún padecimiento o disfunción especÃfica, no tenÃa sobrepeso, que serÃa lo más común, ni tampoco querÃa aumentar de peso, simplemente querÃa aprender a combinar los alimentos correctamente de cara al futuro. Ya cuando uno pasa la barrera de los treinta años de edad, se da cuenta que los mismos alimentos que uno consumÃas siempre, ahora se vuelven contra uno y lo hacen ganar peso, en mi caso, no dejé que esta situación desborde y termine escapando a mi control por lo que apenas veÃa que algo me estaba haciendo engordar lo dejaba o recortaba su ración. Estos comentarios también se lo trasladé al doctor quien me felicitó por mi instinto nutritivo como él mismo llamó.
Â
           En efecto, luego me explicó que lo que cambia en nuestros cuerpos es el entorno hormonal, que en buena cuenta dictamina qué alimentos se asimilan de la mejor forma, cuáles son expulsados del organismo, y cuáles son almacenados en forma de grasa. La improvisada clase maestra empezó con esa frase que me clarificó las tres rutas alimenticias básicas y el doctor se explayó en el mecanismo de retención y acumulación de grasa, indicándome que el cuerpo humano prácticamente no necesita grasa extra, ya que la toma de las proteÃnas que generalmente vienen acompañadas de las mismas y que en todo caso las manufactura a partir de cualquier excedente de carbohidratos en la dieta y en el peor de los casos utiliza el excedente del tejido muscular para tal propósito. Segundo punto bastante claro también, las rutas de obtención de la indeseada grasa corporal. En este sentido me recalcó que era un error freÃr los alimentos, era un idea más inteligente, simplemente comerlos cocinados al vapor. Luego me recomendó que evitará bajo cualquier circunstancia los productos de mucha manufactura o muy procesados como todos los empaquetados al estilo de las galletas ya que estos contienen la peligrosa grasa parcialmente hidrogenada que es un tipo de grasa modificado mediante la manipulación genética y que es muy nocivo para el organismo, incluso ya prohibida en algunos paÃses como Dinamarca.
Â
           La clase maestra terminó con las recomendaciones paras el alto consumo de pescados, ya que contienen las grasas llamadas insaturadas que ayudan al cuerpo más bien y paradójicamente a deshacerse de las grasas nocivas como las grasas saturadas logrando un efecto benéfico sobre el sistema circulatorio. Esta acción la realizan por su gran contenido de los ácidos grasos esenciales como los son los conocidos Omega3 y Omega 6. Esa fue la primera de muchas consultas en las que aprendà normas básicas de salud que todo el mundo deberÃa manejar.
Posted in Uncategorized |
