LOS BEATLES EN EL COLEGIO
Ya casi han pasado cuatro décadas desde que Los Beatles decidieran separarse. Recuerdo en los años de escuela haber tenido mi primer acercamiento a este grupo. Un buen día, mi amigo Manolo, compañero de aula en mi colegio, se presentó a las clases de buenas a primeras con un disco de vinilo doble de este grupo, corría el año 1986 aproximadamente y el vinilo ya empezaba a ver sus últimos días de gloria puesto que los casetes se transportaban en los bolsillos y en los llamados walkman. Pero esta no fue la causa de mi extrañeza al ver a Manolo presentarse a las clases con el disco en la mano sino que el mencionado vinilo pertenecía a Los Beatles. En ese momento todos alguna vez habíamos escuchado mencionar ese nombre de boca, generalmente de nuestros padres, que nos hablaban de la linda música que hacían esos cuatro muchachos de Liverpool. Lo raro, era que en esa época reinaban Michael Jackson y Madonna y tras de ellos todo un séquito de figuras ochentenas multicolor, y ya el Heavy Metal había empezado a tomar posición en la juventud de la época para consolidarse en los años venideros. Entonces, bajo este contexto se presentó Manolo con este álbum bajo el brazo. Por supuesto fue blanco de las burlas de muchos de nosotros que lo tildamos de anticuado y hasta de huachafo.
Ante tanto bullicio, nuestra tutora se interesó por el tema y mandó callar a todos, reconviniendo especialmente a Manuel para que guardara el disco y se enfocara en su educación, que era para lo que estábamos reunidos. En esos momentos Manolo procedió a guardar su disco pero algo anecdótico sucedió. Uno de los dos vinilos que contenía el álbum rodó por el piso y fue a dar justo al escritorio de la maestra. Esta lo recibió mansamente y se puso de pie para entregárselo a Manolo, pero en su camino no soportó la tentación de averiguar de qué disco se trataba. En ese momento se detuvo a mitad de camino y exclamó en voz alta: Beatles 1967-1970. El silencio se hizo en la clase. Realmente era antiguo ese disco. En seguida reanudó su paso y se lo entregó a Manolo preguntándole al mismo tiempo si el disco le pertenecía o era de sus padres. A lo que Manolo le respondió que era suyo. La respuesta terminó de desencajar a la profesora que enseguida le dijo una frase que se me ha quedado grabada hasta el día de hoy: “Bueno, pues no me queda más que felicitarte”. Y en seguida le preguntó si también tenía el disco de los Beatles, titulado Abbey Road, a lo que Manolo respondió afirmativamente. La maestra no salía de su asombro y ahí mismo le solicitó que por favor se lo prestase al día siguiente.
Por su parte toda la clase quedó desconcertada ya que nuestros gustos por ese entonces eran otros. Sin embargo mi intuición me ordenó que imitara a la profesora y terminé pidiéndole a Manolo que me prestara el disco doble que había llevado. Sencillamente quedé maravillado por el sonido del disco y a partir de ese entonces empecé a interesarme por Los Beatles, de hecho lo consideré como un curso más dentro de mi educación.
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