LA UNIVERSIDAD DE YALE Y LA DEVOLUCION DE PIEZAS ARQUEOLOGICAS
La identidad de un pueblo se consolida no solo con las tradiciones y la historia, sino también, con su patrimonio cultural. Si bien a lo largo de los siglos, las naciones poderosas tomaban para sà los mejores objetos de aquellos pueblos a los que doblegaban, en estos tiempos más civilizados, se han devuelto muchas piezas a sus lugares de origen, sin embargo, algunas no son todas, por lo cual el conflicto continua.
La Universidad de Yale no está exenta de este tipo de conflictos. A pesar de ser una de las mejores universidades de Norteamérica y, de tener una de las mejores facultades de humanidades, durante muchos años se ha negado en devolver al Perú objetos arqueológicos pertenecientes a la cultura Inca. Cerca de 5000 piezas, entre ceramios, restos fósiles y demás, fueron traÃdos a la Universidad de Yale en el año 1912 por el investigador Hiram Bingham, catedrático de la misma. Estos objetos dejaron el paÃs de origen en calidad préstamo (y con fines de estudio), sin embargo, hasta setiembre de este año, la universidad desconoció el acuerdo.
Este es otro ejemplo de cómo algo tan valioso para la historia de un pueblo, puede dar vueltas por el mundo sin retorno. Si bien la principal razón por la cual no se habrÃa aún realizado la devolución, es que las piezas siguen siendo estudiadas (en bien de la historia del paÃs del cual fueron tomadas), pero también, está el interés económico, ya que turistas de todo el mundo se congregan para poder apreciar objetos provenientes de Sudamérica, Asia o del antiguo Egipto en un mismo lugar, sin saber que estos paÃses pugnan por la devolución de sus tesoros históricos. Al otro lado del mundo también tienen el mismo problema, por ejemplo, los griegos quieren que el Museo Británico devuelva los mármoles que tomó del Partenón, los egipcios quieren devuelta la piedra Rosetta y el busto de Nefertiti, el cual se encuentra en un museo con temática egipcia ubicado en BerlÃn.
Se dice que la Universidad de Yale conserva estos objetos para continuar con sus investigaciones, y sus principales catedráticos se afanan en sostener esto. Afirmando, que no solo por motivos de estudio las piezas no abandonan sus locaciones, sino también, porque el gobierno peruano se ha caracterizado por no dar el debido valor a este tipo de objetos, tanto asÃ, que gran parte del estudio y reconstrucción de su historia se la debe a arqueólogos y antropólogos provenientes de otras naciones. Es por esto que la Universidad de Yale, tras reconocer la propiedad del estado peruano, afirmó que devolverá, de las 5000 piezas, alrededor de 380, con la condición de que se construya un museo (en el Cuzco) en el cual puedan ser debidamente exhibidas y conservadas. Las autoridades pertinentes de esta universidad, acordaron con las autoridades peruanas, que tras finalizar sus investigaciones las piezas retornarán en su totalidad. Sin embargo, para los representantes del instituto Nacional de Cultura de este paÃs, esta afirmación está en veremos.
Por otro lado, existen rumores que señalarÃan que a pesar de la férrea posición de la Universidad de Yale en procurar el bienestar de estos restos, muchas piezas se encontrarÃan en mal estado, o en pésimas condiciones de conservación, tal es asà que necesitarÃan una urgente restauración. Esta situación se dio a conocer cuando Richard Burger y Lucy Salazar, ambos estudiosos de la materia, quisieron realizar una exposición de estas piezas, dándose con la sorpresa de que solo en la restauración se requerirÃa aproximadamente un millón de dólares.
Dejando de lado las supuestas buenas intenciones, el estudio y la investigación, lo que pertenece a una nación es irrefutable. La propiedad sobre estos objetos, de valor cultural incalculable, recae en el estado peruano sin más discusión.
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