CANTINFLAS: LA QUINTAESENCIA DE LA COMEDIA
Hace poco sostenÃa una conversación con un amigo que se encuentra haciendo su postgrado de SociologÃa y me comentaba acerca de un trabajo que venÃa realizando a propósito de su estudio. Se proponÃa sustentar la influencia de la comedia en los pueblos a lo largo del tiempo para lo cual conversaba con todas las personas que sabÃan que gustaban de este género cinematográfico, entre los cuales me incluyo por supuesto. Fue asà que se dirigió hasta mà para recoger impresiones y opiniones que tenÃa sobre la importancia de este recurso de liberación de tensiones en los pueblos y la verdad creo que lo ayudé en algo, ya que yo también era partidario de ese enfoque en el trabajo que realizaba.
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           En primer lugar recordé una anécdota personal de la época en que ya estaba por terminar la escuela, en efecto, me encontraba a poco más de un año de graduarme y con 15 años de edad era un adolescente digamos promedio, que le gustaban las comedias americanas ligeras de la década de los ochentas. Es conveniente aclarar que para esto estamos situados en 1990, año en que tuve a bien descubrir la verdadera comedia. Recuerdo que disfrutaba mucho con las comedias pÃcaras como la recordada Despedida de Soltero con Tom Hanks y el burro que caÃa presa de una sobredosis de drogas, o la saga de Porky’s con toda su sátira a la rigidez de las escuelas o también me divertÃa con la saga de Detective suelto en Hollywood a cargo del carismático Eddie Murphy y cómo no, disfruté antes con las comedias de Steve Martin y Chevy Chase o las recordadas comedias de Leslie Nielsen con las entregas de Y Dónde Está El Piloto. Pero como digo, mi verdadero acercamiento a la quinta esencia sucedió en el año 1990 cuando mi madre me suplicaba que tuviera bien darle una oportunidad al cómico que habÃa marcado su niñez, un tal Cantinflas. Algo habÃa oÃdo de él y habÃa visto de refilón ciertas promociones televisivas pero el blanco y negro de la mayorÃa de sus pelÃculas terminaba por desanimarme de ver una completa. Ya habÃa visto algunos cortos de Chaplin y si me parecÃan divertidos pero no era lo que yo buscaba en una comedia. Recuerdo que más me divertÃa El Show de Benny Hill en cine de comedia mudo. Creo que simplemente no daba crédito a un comediante en castellano que no fuese mi querido y entrañable Chespirito, también mexicano por coincidencia, extraña coincidencia.
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           En fin, a tanta insistencia de mi madre, decidà complacerla y ver una pelÃcula de Cantinflas junto a ella. Recuerdo con claridad que fue un dÃa domingo en la tarde, yo habÃa jugado fútbol toda la mañana y no tenÃa planes para la tarde asà que me quedé en casa a acompañar a mi madre. La pelÃcula empezó a eso de las cuatro de la tarde, se trataba del film El Señor Fotógrafo y cuando menos me di cuenta ya estaba casi en el suelo doblado de la risa, nunca me habÃa reÃdo tanto en toda mi vida y ahora se me humedecen los ojos al recordar el evento. Pocas veces es tan reconfortante un dolor de estómago y gracias a mi madre y a ese bendito domingo de 1990 ahora soy un fanático y coleccionista empedernido de Cantinflas, el maestro de la comedia, según el propio Charles Chaplin.
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